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Pepitas de oro de Alaska: historia y características
Alaska es uno de los grandes territorios del oro de placer del mundo. Sus pepitas, pulidas durante miles de años por ríos y glaciares, son de las más buscadas por los coleccionistas.

Tres fiebres del oro
La historia del oro en Alaska empezó en 1880 en Juneau. A finales del siglo XIX, la fiebre del Klondike, al otro lado de la frontera canadiense, atrajo a miles de buscadores al norte, y muchos siguieron hacia Alaska. En 1899 se encontró oro en las playas de Nome, y en 1902 en los alrededores de Fairbanks, que se convirtió en el gran centro minero del interior.
Cómo se extrae hoy
La mayor parte del oro de Alaska es oro de placer: partículas y pepitas que el agua arrancó de las vetas y depositó en el lecho de ríos y arroyos. Hoy lo trabajan pequeñas explotaciones familiares que lavan la grava con canalones durante el corto verano, cuando el terreno se deshiela. También es muy popular la búsqueda recreativa con batea y detector de metales.
Cómo son las pepitas de Alaska
- Formas redondeadas y superficies suaves, por el largo transporte en el agua.
- Color amarillo intenso, a veces con zonas más claras por su contenido natural en plata.
- Restos de cuarzo u óxidos en algunas cavidades, que confirman su origen natural.
- Tamaños muy variados, desde granos de pocas décimas de gramo hasta piezas de varios gramos.
Por qué gustan tanto
Una pepita de Alaska une el atractivo del oro nativo con la historia de las últimas grandes fiebres del oro. Su brillo y sus formas orgánicas las hacen ideales para colección y también para joyería artesanal.
En Gold Nuggets Minerals la mayoría de las pepitas que subastamos proceden de Alaska. Puedes verlas en la portada con el filtro «Alaska».
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